“Están tratando de freírme viva” / En la opinión de Patricia Mayorga

Patricia Mayorga / APRO / MX Político.- El asesinato de la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, hace exactamente un año, generó que el gremio europeo se movilizara para dar seguimiento a las investigaciones de su colega y obtener pistas o evidencias de su homicidio.

Se trata de un grupo de 45 periodistas de 18 medios de comunicación internacionales que iniciaron el proyecto “Daphne Caruana”. La semana pasada mostraron sus primeros resultados.

El grupo dio a conocer que la identidad de los autores intelectuales del crimen sigue siendo un misterio en el caso judicial, porque no se persiguen todas las pistas. Ninguno de los políticos que Daphne estaba investigando está indiciado en el juicio.

Los periodistas difundieron una investigación con evidencias y testigos, donde se señala que el ministro de Economía de Malta, Christian Cardona, fue visto en compañía de Alfred Degiorgio, uno de los sospechosos arrestados por el asesinato de su colega.

Sólo la muerte la venció

Daphne vivió tres décadas de agresiones contra ella y su familia. Sólo la muerte pudo parar a la periodista que participó en la investigación que salpicaba al gobierno de su país en los llamados ‘Papeles de Panamá’.

El 16 de octubre de 2017, Daphne Caruana murió al estallar una bomba a control remoto que fue colocada debajo del asiento de su automóvil. Su hijo mayor, Matthew, presenció la dantesca escena.

En invierno pasado, durante una presentación que hizo en el Instituto Carey, Matthew --ingeniero informático, periodista de datos y desarrollador de Software-- aceptó una entrevista con Apro para hablar de su madre.

Hasta hace un par de meses trabajó para el Consorcio Internacional de periodistas de investigación, responsable de la publicación de los Panama Papers. En ese camino de investigación se encontraron él y su madre, cuando cada uno efectuaba su trabajo.

“Siempre lo pensé así: no sé si sea cierto. Ella empezó a hacer periodismo cuando yo tenía un año y acababa de nacer mi hermano de en medio. Andrew y yo sólo tenemos un año cinco meses entre uno y otro (…) ella quedó embarazada de mi a los 21 años”.

Entre el duelo y su exigencia de justicia, entre el coraje y la indignación, el también periodista detalla cada episodio que atesora en su memoria.

Daphne, dice, tenía alrededor de 19 años cuando salió a la calle a manifestar su indignación por las injusticias generadas desde y por el gobierno, aunque en un principio protestó por los abusos contra el medio ambiente.

“En esa época sólo se podía estudiar arquitectura, ingeniería, derecho y ciencias médicas. Y a mi mamá no le interesaba nada de eso. Lo que pasó fue que antes sí existía filosofía, literatura, como temas de estudio, pero lo que hizo el gobierno en esta época fue quitar esos temas. Era un gobierno que pensaba que debían estudiar y hacer cosas productivas. Ella siempre vivió en Malta. No quiso trabajar en una fábrica, así que estudió derecho”.

Vivía indignada por la corrupción que dañaba el medio ambiente y la que generaba el gobierno, por “el crimen y la violencia estatal”.

Cuando conoció a su esposo, Peter, ambos participaban en marchas. Ella tenía 19 años, refiere Matthew Caruana. Se conocieron en un bar, pero los dos ya eran activistas.

“La conciencia social a ella le vino creo que, para empezar, por sus papás. Mis abuelos son muy liberales, con la L mayúscula, políticamente. Mi abuelo es empresario, pero creía mucho en la responsabilidad social, que uno crea una empresa no sólo para hacer plata, sino para contribuir a la sociedad, entrenar a la gente, emplear a personas y dar buena calidad laboral”.

Hace ocho años la periodista maltesa escribió sobre lo que había vivido a sus 19 años. Y el policía que la arrestó es ahora líder parlamentario.

“Es quien se sienta al frente de todos los miembros del parlamento (…) Angelo Farrugia no sólo se sintió empoderado para escapar de la justicia, también se sintió empoderado para empezar un caso contra ella (Daphne) por difamación. Todo lo que ella escribió en la nota era completamente verdadero. Él no la acusó de que los hechos fueran falsos, sino de dañar su imagen”.

La periodista se acostumbró a esos embates y a lidiar con esas demandas. Su pluma no calló jamás.

Daphne murió con 57 demandas por difamación por la vía civil y por la vía penal.

En una ocasión, recuerda, Daphne le dijo a uno de sus hermanos: “Están tratando de freírme viva”.

A partir de 2016 se elevó el nivel de riesgo para la periodista, pero se acentuó al iniciar 2017, según lo advirtió la familia.

“Aumentó al inicio del año pasado, cuando vimos que mi mamá estaba sacando reportes con tanta evidencia que fue imposible desmentir. No había ninguna otra explicación por parte de esos políticos. Había toda evidencia material: cuentas bancarias, correos, los testimonios de investigadores. Ahí entró Panama Paper.

“Mi mamá tuvo fuentes por todas partes, de policías, autoridades que investigaban lavado de dinero. La evidencia que ella pudo sacar no se puede desmentir. Y vimos que, aunque ella estaba sacando información a diario, las autoridades no hacían nada, colaboraron con el gobierno y con los políticos para cubrir los hechos y para atacar a mi mamá. A los jefes de las autoridades que están encargados de investigar el blanqueo de dinero, el primer ministro los reemplazó por gente más maleable, dejó los institutos sin cabeza”.

Vida de riesgos

La vida de la familia Caruana Galizia ha estado marcada por la búsqueda de justicia, pese al acoso. En 1995 Daphne hizo pública la relación entre narcotraficantes y el jefe militar de Malta. La puerta de su casa fue incendiada. Le cortaron la garganta al perro de la familia. Posteriormente envenenaron a otros caninos.

Matthew Caruana recuerda que en otra ocasión (2006) uno de sus hermanos llegaba de una fiesta cuando vio que su casa se incendiaba con la familia adentro. Llegó a tiempo para que se salvaran. Daphe había publicado un reportaje sobre las violaciones de derechos de personas solicitantes de asilo. La defensa más fuerte de ella era su propio blog, que se convirtió en referente de la periodista más influyente del país.

A partir de 2013, Caruana Galizia fue atacada de manera sistemática por los gobiernos del Partido Laborista y aliados.

“Mi mamá siempre decía: ‘siento que soy una voz en la jungla, gritando sola’. Ella luchaba mucho para ayudar a periodistas, agarrando de la mano, mostrándole la información, haciéndolo super fácil. Muchas veces recibió información muy importante y decía que lo pasaría a periodistas de uno de los periódicos para que lo saquen. ¿Quién hace eso como periodista? Ella ya no estaba pensando en la exclusiva, hizo mucho esfuerzo para hacer eso. Sí hubo eco”.

Les pagaron por matarla

En diciembre pasado, gracias a la intervención de la DEA, tres hombres acusados de colocar y detonar la bomba que mató a Daphne Caruana fueron detenidos.

Ninguno ha declarado nada y los tres cuentan con una defensa privada que no sólo trata de liberarlos, sino que hace todo para dilatar el caso, acusa Matthew.

Tampoco hay interés por parte del gobierno maltés ni de la policía para investigar a los autores intelectuales, pese a las evidencias.

En diciembre, un diputado de la oposición propuso indagar las principales líneas de investigación del trabajo de Daphne Caruana, pero no fue apoyado por el parlamento de Malta.
“Mi mamá no investigaba el crimen organizado en el sentido común. Ella creía que la corrupción en Malta era más entre empresarios grandes y políticos. Los intereses de esos empresarios grandes son las propiedades y bienes raíces, negocios con el gobierno, no tanto la prostitución o relacionada con drogas, por ejemplo.

“Ella creía que para esa gente es fácil operar porque las instituciones del Estado están capturadas por intereses privados, y cuando uno permite a los empresarios grandes y políticos evadir la ley, también está permitiendo al crimen organizado operar. Se le da permiso a otro tipo de crimen organizado, como tráfico humano”.

En ese sentido, el periodista sostiene que los tres detenidos no tenían interés en planear su asesinato, a ellos les pagaron por matarla.

No siento miedo, pero sí rabia

--¿Qué viene a tu mente cuando escuchas Panama Paper?

--Pienso en esa organización Mossack Fonseca, que es una organización criminal, que hizo posible un daño incalculable al mundo.

--¿Vale la pena seguir?

--Sí, porque nunca vamos a mejorar nuestra situación, vamos a caer en lo mismo y a empeorar. Creo mucho, como mi mamá, que uno puede hacer mucho más así, puede ser cien veces más efectivo luchando contra el mal y las fuerzas del mal, que simplemente andando por el mundo haciendo el bien. Es mucho más efectivo luchando contra esas empresas malas, que haciendo caridad. Claro que también necesitamos la caridad, pero no sólo eso, es necesario luchar contra las causas que generan ese mal que hacen la caridad necesaria.

--¿Qué piensas y sientes cuando escuchas la palabra impunidad?

--Me da mucha rabia porque estamos arriesgando todo para hacer esto. Y lo estamos haciendo creyendo que vamos a tener un efecto y que las autoridades van a tomar acciones, por eso lo estamos haciendo.

--¿Tienes miedo?

--La verdad es que no siento miedo, lo que siento es rabia. Siento que, si uno siente que está haciendo lo correcto, no se siente miedo. Es coraje.

--¿Tienes esperanza?

--Sí, si no, ¿cuál es el punto para hacer periodismo?
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